La inestable zona del euro

Una lectura rápida de la "declaración de los jefes de estado o de gobierno de la zona del euro y las instituciones de la UE” aprobada in extremis el 21 de julio permite sacar unas primeras conclusiones.

Los párrafos iniciales (exposición de motivos), ponen de manifiesto la incapacidad (o falta de voluntad) para abordar las raíces de la actual crisis de la zona del euro. Afirman lo siguiente:

La recuperación de la zona del euro está bastante avanzada y el euro se sustenta en fundamentos económicos sólidos”.

Sin embargo, la realidad es la contraria: Los fundamentos que sustentan el euro son débiles. Con el euro los estados miembros perdieron la posibilidad de recurrir a la palanca de la devaluación y de este modo, los salarios y las privatizaciones han acabado siendo la única herramienta de ajuste.

Los cinco artículos iniciales de la declaración se dedican a Grecia.

El artículo 1 se reafirma en la pretensión de obligar a Grecia a infligir un daño enorme en su economía y a vender los principales componentes de su sector público.

De este modo, los países que disponen de grandes excedentes y los sectores privados tienen la posibilidad de apropiarse de los activos griegos a precio de saldo. Gabinetes de asesores y otro tipo de intermediarios y especuladores ya ven la posibilidad de hacer su agosto porque saben que pueden obtener ganancias enormes en el proceso de venta.

Los beneficiarios de este daño intentan disimularlo y criminalizar a sus víctimas. De momento ya han conseguido que mucha gente lo justifique. Se afirma que los griegos están en crisis porque abusaron de los préstamos baratos de los bancos del norte de Europa, mientras que pagaban pocos impuestos y trabajaban poco.

Pero incluso aceptando que los griegos son una pandilla de “vagos y maleantes” (cosa falsa) nos tendríamos que preguntar a continuación por qué la crisis ha estallado ahora y no antes. Y esto nos conduce a vincular el problema con la zona del euro. ¡El daño que ahora Grecia está soportando seria innecesario si no fuera miembro de esta zona!

El artículo 2 describe el paquete de 109 mil millones de euros “mediante tipos de interés más bajos y plazos de vencimiento ampliados”. Este paquete, igual que algunas de las medidas incluidas en el artículo 3, atenuará la presión que está sufriendo Grecia y de hecho significa aceptar la reestructuración de la deuda griega.

La financiación del paquete “de ayuda” se vinculará a través del “Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF)”. Y aquí se pone de nuevo de manifiesto el verdadero déficit de la Unión: El FEEF está actuando con el Fondo Monetario Internacional y cómo si de un Fondo Monetario se tratara. Por el contrario, una moneda común necesitaría un presupuesto también común capaz de suavizar los choques asimétricos de la demanda garantizando las correspondientes transferencias fiscales.

En la coyuntura actual el presupuesto común, si existiera, tendría que favorecer a los países con mayor tasa de desempleo. Ahora se ha tomado la decisión opuesta con la imposición de medidas draconianas a los países que están experimentando severos problemas de demanda interna. Por esta razón, las condiciones que mantienen a flote al euro han sido especialmente duras para Grecia, Irlanda, Portugal y España y últimamente empiezan a serlo para Italia.

El artículo 4 hace un llamamiento a la abolición de la democracia en Grecia. Propone la creación de un “grupo especial que colaborará con las autoridades griegas con el fin de centrar los fondos estructurales en la competitividad y el crecimiento, la creación de empleo y la formación”.

Así, además de atentar contra la soberanía nacional de las griegos, se llega incluso a anticipar las prioridades de su política económica utilizando la retórica habitual de la Comisión Europea.

El artículo 5 señala que el sector financiero privado “ha indicado que está dispuesto a apoyar a Grecia con carácter voluntario mediante un abanico de opciones” que se estiman en “37.000 millones de euros

Como se puede ver, la contribución de los acreedores privados será voluntaria y una de las tres opciones disponibles para estos acreedores (la compra de nuevos bonos griegos con un vencimiento de 30 años a cambio de los bonos griegos con vencimiento en 2020) contará con la garantía del FEEF (artículo 9 de la declaración).

Para tranquilizar aún más a los especuladores, los artículos 6 y 7 de la declaración dejan claro que la solución adoptada en este caso es “excepcional y única”. Por lo tanto, no comporta ningún precedente ni tiene ningún valor.

El artículo 10 insiste en la obligación de aplicar las recetas económicas de los últimos años y esto inicialmente se hace sobre todo, pensando en los mal llamados “Pigs”. En las actuales circunstancias, los países de la periferia difícilmente van a poder crecer con lo cual el paro no disminuirá, se abrirá las puertas a un largo periodo de pobreza y es probable que se agrave la crisis.

Pero la cosa no queda aquí. El artículo 11 propone mantener la estrategia de la austeridad en todos los países de la Unión sin excepción. Esta decisión, unida a las subidas de tipos del Banco Central Europeo, mantendrá la demanda deprimida en toda la zona del Euro.

Los artículos finales de la declaración hacen referencia a la gobernanza de la unión y no introducen ninguna medida para hacerla más democrática.

Precisamente la manera como se ha negociado la resolución deja al descubierto el déficit democrático de la Unión. En la toma de decisiones, los acreedores privados (o sea, los especuladores) estuvieron representados por el Presidente del Instituto de Finanzas Internacionales. También participaron algunos representantes de la banca privada, aunque no salieron en la foto final.

Por el contrario, no hubo ningún representante de la Confederación Europea de Sindicatos. Tampoco participaron los partidos políticos europeos.

Estamos, por tanto, ante una resolución adoptada por los oligarcas internacionales de las finanzas y en la cual no han tenido cabida las voces de las víctimas de esta crisis.




Para profundizar en los antecedentes sugiero la lectura de este escrito que publiqué hace unos meses:

PIGS, O SIGUI :PORCS

Què és un derivat?

La setmana passada, en un dels cursos que imparteixo, alguns assistents em van demanar que expliqués, d’una manera breu, què és un derivat.

Les següents línies intenten donar resposta a aquella demanda.

Introducció

Els derivats són una modalitat molt àmplia de contractes financers el valor dels quals depèn (deriva) d’un altre contracte que s’anomena “valor subjacent”.

Per això, abans de parlar dels derivats, és interessant donar un cop d’ull als contractes que originen els "valors subjacents" més usuals:

Els valors subjacents

Aquest tipus de contractes solen incloure:

• les accions de les empreses (que representen una part del capital social d’aquestes empreses),

• els deutes de les empreses, de les administracions públiques o dels particulars (hipoteques, lletres, bons,…),

• els contractes de matèries primeres (compres reals de coses físiques, com blat de moro, cacau, petroli, or, etc.), i

• els contractes de divises (compra de moneda amb una altra moneda diferent).

Es tracta, per tant, de contractes sustentats en una sèrie de transaccions que es duen a terme dins del que denominem economia real, o sigui, de coses que les empreses, les administracions públiques i/o els particulars compren i venen mentre realitzen la seva activitat habitual.

Quan les transaccions acordades en aquests contractes es materialitzen, la propietat del bé es transfereix a canvi d’un preu.

Vegem-ho amb un exemple (1):

Vostè compra 100 accions d’una empresa i paga al venedor 50 € per acció. En comprar aquestes accions vostè pot conèixer quin és el seu preu i també sap que aquest preu pot oscil•lar, però existeixen una sèrie de criteris en l’economia real que li permetran aproximar-se al valor d’aquestes accions conforme va passant el temps.

Una cosa semblant ocorre amb un crèdit hipotecari o amb la compra de petroli i altres mercaderies.

Per tant, les persones que subscriuen aquest tipus de contractes solen saber què és el que tenen entre mans i compten amb la possibilitat d’anar coneixent com el bé objecte del contracte va modificant el seu valor conforme passa el temps.

Els contractes de futurs

Els derivats, en canvi, inclouen promeses sobre les transaccions futures.
Un contracte de derivats implica una promesa per una de les parts del contracte, el venedor, de lliurar mercaderies o de vendre altres contractes financers en el futur, però per un preu que es fixa en el present.

Recordem que el contracte que sustenta la promesa, com ja hem vist, es denomina "valor subjacent".

Originàriament els contractes de derivats es coneixien amb els noms de “contractes de futurs” o “contractes d’opcions”. La justificació d’aquests contractes resideix en la necessitat de gestionar el risc d’alguns moviments dels preus futurs en el “valor subjacent”.

L’opció de comprar un futur, en l’argot tècnic, s’anomena call. L’opció de vendre’l s’anomena put.

Vegem-ho amb un altre exemple (2):

Suposem que un pagès ha sembrat blat de moro i basant-se en la seva experiència espera poder recollir-lo i vendre’l al setembre. Però al maig, el preu del blat de moro és relativament atractiu (imaginem que és de 10 €/kg).

Ara bé, el nostre pagès té por que quan arribi el mes de setembre, el preu sigui més baix i vol assegurar el preu actual per no haver d’estar pendent de futures oscil•lacions negatives.

Per solucionar el seu problema, el pagès celebra un contracte de futurs mitjançant el qual es compromet a lliurar el blat de moro al setembre. Suposem que el contracte de futurs se subscriu durant el mes de maig amb un pagament anticipat d’1 €/kg.

Amb el contracte, el pagès rep una bestreta d’1 €/kg i compta amb la promesa de vendre a un preu fix de 10 € al setembre, independentment dels preus que existeixin llavors.

Però, qui pot estar interessat en comprar aquesta promesa?

Bé, tal vegada Kellogg’s que vol ancorar el preu futur de les matèries primeres que utilitza en la seva producció. Però, com veurem a continuació, també pot estar-hi interessat un especulador.

Sigui qui sigui l’interessat, el contracte estableix que el titular del contracte de futurs es compromet a pagar 10 € al setembre per un nombre de quilos de blat de moro acordats i el nostre pagès es compromet a lliurar aquests quilos també al setembre, en el lloc predeterminat i a canvi de 10 € cada quilo.

Aquest contracte pot tenir sentit per a l’especulador ja que espera que el blat de moro es vendrà per 13 € al setembre. Si això acaba passant, haurà invertit al maig 1 € per quilo i obtindrà un benefici de tres al setembre, garantint així una rendibilitat espectacular en un espai curt de temps.

Evidentment, també pot ocórrer que al setembre el preu de mercat sigui inferior al preu acordat en el contracte de futur. Ja sabem que l’especulador està fent una aposta sobre el preu futur d’un producte i de vegades les apostes surten malament.


De fet, el contracte de futur d’aquest segon exemple ja és un derivat i com a tal es pot vendre abans del seu venciment.

El preu actual d’un contracte de futurs es determina (en teoria) per l’evolució dels preus dels actius subjacents.

Posem ara un nou exemple (3):

Suposem que un especulador en la borsa de valors pensa que les accions d’una empresa passaran de 100 € l’acció a 120 l’any que ve. Aquest especulador en aquest moment té 10.000 € en efectiu. Imaginem que amb aquesta quantitat ara pot celebrar un contracte de futurs i comprar 1.000 accions ja que només se li exigeix que inicialment anticipi 10€ per cadascuna d’aquestes accions contractades. Si la cosa evoluciona tal com l’especulador ha previst, d’aquí a un any aquestes accions valdran 120.000. D’aquesta manera assolirà un guany de 20.000 €, o sigui el 200% anual.

És evident que aquest especulador no es preocuparà per l’evolució de l’empresa a llarg termini. Solament li interessen els moviments de les accions durant un espai curt del temps en el qual té el dret de comprar les accions d’aquesta empresa per 100 € l’acció.

Així, doncs, com acabem de veure, els derivats són contractes financers que es basen en altres contractes que són “més comprensibles per a la gent comuna”. El preu actual o el valor d’un contracte de derivats, racionalment, hauria de derivar-se dels preus dels “valors subjacents”, d’aquí ve el nom de derivats.

Els derivats actuals

Fa uns quants anys, els principals actors dels derivats eren, en general, les empreses (Kellogg’s en el nostre segon exemple) que els subscrivien per assegurar en el futur uns preus que els permetia mantenir un cert marge de benefici per als seus negocis. Paradoxalment havien de funcionar com una mena d’assegurança per evitar les maniobres especulatives. Just el contrari del que han acabant essent!

Actualment els contractes de derivats permeten a un gran nombre de persones amb grans sumes de diners fer “apostes” sobre l’evolució dels preus futurs dels “valors subjacents”.

Vostès ja han pogut comprovar, a través dels exemples que he posat més amunt, que molts d’aquests contractes acaben a les mans dels especuladors i ara, a més, hi ha moltes empreses que també participen en aquest joc especulatiu tan pervers. Per aquesta raó, avui en dia, aquest món ha canviat de manera radical i s’ha ampliat l’abast i la naturalesa dels contractes de derivats més enllà de les necessitats reals de l’economia productiva.

Per altra banda, ara ja hi ha una pluralitat molt extensa de contractes de derivats que circulen dintre d’un gran mercat global i al costat d’ells també circulen altres productes financers molt complexos fruit del que s’ha donat per denominar com “la innovació financera”. Hi ha molts diners en joc!

Ara bé, no tot el món compta amb la mateixa informació sobre la composició d’aquests productes, ni tot el món té les mateixes possibilitats d’influir sobre l’evolució dels “valors subjacents”. Existeix una minoria privilegiada que juga amb avantatge i que està disposada a fer qualsevol cosa per tal de poder treure profit de les seves apostes. Fins i tot és capaç de generar fam i guerres!

Els “swaps”

Com deia fa un moment, avui en dia la modalitats de derivats són molt més complexes que en els moments inicials, quan tot quedava limitat als contractes de futurs, coneguts també, en llenguatge anglosaxó, com a forwards.

Ara, a més dels forwards, una de les modalitats de derivats més comuna són els swaps que, com molts de vostès ja sabran, en el nostre país s’han convertit en un dels instruments financers que a l’Estat espanyol els bancs acostumen a associar amb els crèdits hipotecaris.

Un swaps es presenta com una mena d’assegurança per cobrir-se les espatlles si en un futur els tipus d’interès pugen per damunt d’un nivell previst. D’entrada, doncs, sembla un producte interessant. Però, de fet, no és una assegurança sinó que és una nova modalitat peculiar de “contracte de futurs” en el qual pactem un interès fix en lloc de variable. El problema d’aquest contracte radica en què si l’interès baixa, aleshores no ens podem beneficiar d’aquest abaratiment.

Posem un darrer exemple (4).

Un treballador obté un crèdit a l’octubre de 2008 (just quan el tipus d’interès ha arribat al seu màxim històric). L’entitat financera que li concedeix el crèdit el convenç que subscrigui un swap per a garantir un topall i protegir-se així d’una futura pujada d’interessos.

Al cap d’uns anys l’euríbor descendeix fins a l’1,26%, amb la qual cosa l’interès que hauria de pagar aquest treballador seria el 2,76% ja que en un primer moment havia pactat l’euríbor més 1,50%. No obstant això ara es veu obligat a pagar un interès proper al 5% i gairebé dobla la taxa d’interès que pagaria en cas de no haver contractat el maleït swap.

Per tant, el treballador ha acabat suportant un interès molt alt i a més va haver de pagar una quantia per aquesta assegurança. Això és el que col•loquialment es coneix com ser banyut i pagar el beure.



La crisi beneficia als grans patrimonis internacionals


Una crisi és un moment dolç per als poderosos. Quan algú té molts diners, en un món com el nostre on la riquesa es presenta com un amuntegament de mercaderies, pot comprar a bon preu i millorar la seva situació patrimonial.

La crisi, permet trobar gangues, especialment en països com Grècia, obligats a vendre precipitadament els seus actius nacionals. Així, els multimilionaris es tonen més rics que abans.

Aquesta realitat ha quedat reflectida en un informe recent sobre l’evolució dels grans patrimonis internacionals.

L'informe revela que la riquesa de la població mundial amb patrimonis més elevats va créixer en un 11,5 per cent.

Com a resultat d’aquest procés d’enriquiment, els grans patrimonis ara ja concentren el 36,1 per cent de tota la riquesa, superant el 35,5 per cent que representaven el 2009.

Mentre en la major part dels països s'imposen mesures que redueixen els serveis per a la gent comuna i ocasionen l'acomiadament de moltes persones honestes i mentre milions de persones no poden trobar un treball digne, els més rics s'inflen.