Marxismo, determinismo económico y coyuntura actual

A veces se crítica al marxismo porque "pone demasiado énfasis en el factor económico”. La crítica no es del todo exacta. Marx parte de las necesidades humanas y observa la organización social para satisfacer estas necesidades. Esto le permito descubrir que en determinadas etapas históricas las clases dominantes viven a costa las clases sociales dominadas (esclavos, campesinos, trabajadores).

Cuando Marx habla de las necesidades humanas no se refiere únicamente a cosas básicas (agua, comida, ropa y vivienda,). También toma en consideración las necesidad “espirituales” (música, arte, literatura).

¿Qué relación hay entre la organización de la producción y la "superestructura" que incorpora la política, el derecho, la filosofía, la religión o el arte? Es evidente que la primera influye en la segunda, aunque no de manera mecánico. La cultura moderna, el sufragio universal y la política parlamentaria eran impensables en una sociedad feudal. Por esta razón Marx habla de condicionar que no es lo mismo que determinación estricta. Además, no se puede olvidar, como decíamos al comienzo, que la organización social de la producción está atravesada por la división en clases sociales y por la lucha entre ellas. Por tanto, Marx no se está refiriendo a unos fenómenos estrictamente económicos, o al menos no lo hace con las limitaciones propias de la economía vulgar.

Por otra parte, es innegable que la evolución de la base económica incentiva muchos de los acontecimientos sociales. Por ejemplo, el crecimiento de la burguesía bajo el feudalismo dio alas a la aparición de una nueva forma de cristianismo: el protestantismo. Más recientemente, a comienzos del siglo XX, el desarrollo del capitalismo industrial y la adopción de la forma de capitalismo monopolista crearon un impulso muy poderoso hacia el imperialismo y la división del mundo entre "grandes" potencias.

Por esta razón, la Reforma protestante o la Primera Guerra Mundial no fueron accidentes de la historia ocasionados únicamente por la ideología o por la actuación de determinados individuos. Detrás fluían fuerzas poderosas relacionadas con la organización de la producción.

Esta es precisamente una buena manera de analizar las cosas y deberíamos ser capaces de aplicarla a los acontecimientos de hoy en día, sobre todo a los de tipo internacional. En cambio, ahora parece que todo se puede explicar vinculándolo a una u otra corriente ideológica o religiosa o a la actuación individual de tal a tal persona maligna o angélica, según convenga a los poderosos.