A menor indemnización en caso de despido mayor tasa de paro


Uno de los aspectos más escandalosos de la Reforma Laboral, contra la que se ha hecho la Huelga General, es el nuevo redactado sobre el despido objetivo con 20 días de indemnización (12 a cargo de la empresa y 8 abonados con fondos públicos) y la generalización del contrato indefinido con una indemnización recortada en el caso de despido improcedente.

Este cúmulo de medidas regresivas se ha impulsado con la excusa de que conducirán a la disminución del desempleo. Sin embargo, en un
estudio reciente de Elisa Gamberoni, Eric von Uexhull y Sebastián Waber se demuestra jusatamente todo lo contrario:




"Los países con bajos niveles de indemnización por despido doblan, en término medio, la caída del empleo en comparación con los países con indemnizaciones elevadas (ver la figura que adjuntamos). Parece que a las empresas les sale más rentable ajustarse a una situación negativa a través de los despidos cuando la indemnización es baja. Si la indemnización por despido es alta, las empresas recurren a otras medidas de ajuste. Estas medidas podrían incluir la reducción de los salarios o la del tiempo de trabajo".


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Si se compara la realidad española con la de otros países, se llega más o menos a la misma conclusión:

En España, la facilidad para despedir ha sido una de las razones por las que el desempleo ha llegado, en un espacio corto de tiempo, al 20%. Pero mientras aquí esta tasa se incrementaba de manera exagerada, en otros sitios - Alemania, por ejemplo- el ajuste cíclico se gobernaba mayoritariamente a través de la reducción temporal de la jornada laboral y eso ha evitado en muchos casos tener que llegar al extremo de despedir a los trabajadores en las empresas con problemas.

Ahora bien, para los autores del estudio, el empeoramiento del desempleo derivado de las facilidades de despedir sólo se produce en los momentos peores del ciclo recesivo. Una vez superada la recesión, todos los países convergen en unos niveles similares de desempleo, independientemente de que sean mayores o menores las facilitados para despedir.

Yo, en cambio, no suscribiría totalmente estas últimas conclusiones, al menos para el caso español. No olvidemos que aquí, durante el periodo de bonanza económica la tasa de paro se movía en torno al 10% y el número de parados registrados nunca se colocó por debajo de los dos millones.

Esta conducta, que sin lugar a dudas tiene todo la pinta de ser atípica, en el caso español se explica por el fenómeno de la rotación laboral asociada a la contratación temporal y al recurso abusivo de los despidos, tanto objetivos como improcedentes, por parte de las empresas.

Ahora, como hemos dicho al principio, la reforma laboral en lugar de debilitar este fenómeno, lo refuerza.

Así pues, se constata una vez más que esta reforma, además de ser injusta y antisocial, NO contribuirá a disminuir el desempleo y conseguirá el afecto contrario: lo incrementará y lo convertirá en crónico.