7/3/10

Género y discriminación salarial



Últimamente han aparecido varios estudios que ponen al descubierto la discriminación salarial que permite que las mujeres trabajadoras ganen menos que los hombres.
Esta discriminación no sólo ocurre en nuestro país. Es una realidad mundial que ha sido analizada en un informe de la Organización Internacional del Trabajo. El informe es extenso y estas son algunas de las cosas que más me han llamado la atención:

1.El trabajo doméstico
Es conocido que las mujeres soportan la abrumadora carga de trabajo doméstico no remunerado lo que obstaculiza su promoción. Pero pocas veces se reflexiona sobre el valor de ese trabajo y sus efectos fiscales.
Algunas estimaciones indican que el trabajo doméstico puede ser equivalente a la mitad del PIB. Los cuidados no remunerados a las personas permiten reducir la carga financiera del Estado. En otras palabras, este tipo de trabajo viene a ser como una subvención masiva de las mujeres a la sociedad.
2. Los elementos generadores de discriminación
Los elementos que estimulan la discriminación salarial no han retrocedido sino que se incrementan. La presión para degradar la normativa laboral y disminuir los salarios hacen que el trabajo sea menos estable y menos duradero y esto ocurre en unos momentos en los que aumenta la participación de las mujeres en la actividad laboral remunerada.
2.1. El trabajo a tiempo parcial.
El empleo a tiempo parcial ha crecido en las economías desarrolladas, con cuotas mucho más altas para las mujeres que los hombres. Como que las mujeres siguen teniendo la mayor responsabilidad en el cuidado de los hijos, también tienen más probabilidades de verse obligados a buscar y aceptar trabajo a tiempo parcial. Este tipo de trabajo sólo da acceso a una parte del salario que en la mayoría de los casos resulta insuficiente para poder organizar una vida independiente. Esto también tiene efectos perversos sobre las prestaciones sociales, especialmente en las pensiones de invalidez o jubilación.
2.2. El trabajo informal
El trabajo informal y el formal no deben ser entendidos como realidades dicotómicas, sino como íntimamente ligadas y a veces superpuestas. La economía informal incluye tanto a trabajadores por cuenta propia como por cuenta ajena. Pero por regla general, en ambos casos los salarios son inferiores. En este tipo de trabajo suele participa una proporción mayor de mujeres de lo que lo hace en el trabajo formal.
 2.3. El trabajo a domicilio.
 El trabajo a domicilio es a menudo una estrategia de supervivencia en los países en desarrollo. Las mujeres trabajan en su casa por necesidad económica durante largas jornadas laborales que sólo permiten cobrar salarios bajos sin acceso a la protección social y con unas pésimas condiciones de seguridad. Con la globalización, el trabajo a domicilio está aumentando, especialmente entre las mujeres.
 3. La formación no siempre impide la discriminación 
Generalmente se presenta la formación como una herramienta para evitar la injusticia económica. Pero en algunas ocasiones los hechos lo desmienten.
En la mayoría de países, la fuerza de trabajo femenina está más formada que la masculina. Sin embargo, las mujeres formadas, tanto en el sector terciario como en el secundario, quedan desempleadas con más facilidad que los hombres con el mismo nivel de educación e incluso menor.
Esto significa que las mujeres, incluso cuando están mejor formadas que los hombres, chocan con los factores que coneducen a la discriminación.